EGOLAND (Colaborador con el Proyecto Sex Code)
Egoland es lo que en La Comunidad de Seducción se conoce como un Natural con un Marco fuerte. Como explica el propio Mario Luna, a Egoland puede llamársele sin temor a equivocarse "El Rey de la Cualificación". Una persona, en definitiva, que posee un talento innato para seducir a las mujeres y ser respetado por los hombres. Inteligente, creativo y con una personalidad arrolladora, forjada desde la niñez.
Ya en el colegio capitaneaba ejércitos de chicos y encandilaba a todas las chicas que se ponían a su paso. Hoy a sus treinta y un años nos comenta: “siempre he sido el niño malo, para los curas era el del pelo largo, al que tenían en una perpetua amonestación, siempre he sido diferente de mis compañeros…”.
Bien pequeño empezó sus estudios musicales, criándose en un ambiente donde la buena música era respetada y escuchada, no importando el género. Él se sintió especialmente atraído por el rock.
En la adolescencia forma un grupo de música dirigido por él mismo. Ya en esta época desarrolla un estilo directo demoledor. Atrayendo a las mujeres como si de un imán se tratara. Teniendo finalizaciones casi a diario y relaciones incluso con mujeres diez años mayores que él. Estamos hablando de los diecisiete años de Egoland.

Egoland antes de salir a escena |
A los veinte años toma definitivamente las riendas de su vida. Se embarca como pianista en un trasatlántico de lujo, en el que se hacían cruceros. La experiencia fue demoledora. Durante los dos años en los que estuvo a bordo sedujo a multitud de mujeres. Fue el lugar del se valió para depurar más su arte con las mujeres y hacerla infalible.
Por su camarote pasaron centenares de féminas; de todas las nacionalidades y condiciones, incluso las bailarinas más codiciadas que viajaban a bordo. Y de cada una de ellas extrajo la experiencia que permitiría que se forjase el monstruo de la seducción en el que se ha convertido hoy.
Nos comenta: “Las mujeres no son objetos a los que te follas, sino ángeles que nos permiten sentirnos poderosos y a los que hay que adorar”
Durante el tiempo que duró esta aventura también consiguió el dinero suficiente para dar la entrada de un piso y vivir definitivamente sólo. ¿Os podéis imaginar a Egoland con veintidós años y su propio cubil?. ¡¡¡Jajaja!!!
Un par de años después se vió enlazado en una relación seria con una bailarina, el amor tocó su corazón y la historia duro otros dos años. Entre tanto, ese arte innato con el que la naturaleza le había dotado, el de la seducción, seguía ahí esperando a que cualquier ser que se cruzara en su camino, fuera quien fuese, se sintiera abducido por su fuerte personalidad. Porque a Egoland, señores, nadie le roba el marco. Y quizá fuese ese paradigma el que hizo imposible mantener por más tiempo aquella relación.
Egoland es, además, un lector nato y nos cuenta que en su adolescencia la lectura de algunos libros como los de Marco Aurelio y Groucho Marx dejaron clara influencia sobre él a la hora de forjar su carácter desenvuelto, seductor y resistente a lo que el llama “rechazo transitorio de una TB”.
Se inició en el teatro trabajado en una obra Dadá, hizo varios sketches para televisión. Como actor es insuperable, y los que lo hemos visto en escena podemos dar buena fe de ello y asegurar que nos ha ganado y convencido. EGOLAND... SÓLO HAY UNO, señores. No contento con cosechar éxitos en el escenario, ha querido ver qué se cuece detrás del telón. De tal manera que, en la actualidad, escribe, dirige y adapta obras para el teatro y lo hace con la creatividad y profesionalidad a que nos tiene acostumbrados. Regenta la Compañía de Teatro Alacrá... [Saber más] Además, canta en una banda de música black metal "Suacan Fernom" (my space/suacam). También ha compuesto varias bandas sonoras para cine y teatro. Como guinda, destacar que Egoland ha sido uno de los primeros testigos en presenciar la drástica metamorfosis sufrida por Mario Luna. Tan espectacular fue el cambio de éste, que de inmediato Egoland se sintió profundamente interesado por su labor y obra. Tras leer su libro, comenzó a empaparse de los principios de Sex Code y no tardó colaborar desinteresadamente con el proyecto.
En las propias palabras de Egoland:
"Mario consiguió que, por primera vez, pudiera dar nombre a mis experiencias y sacarle más partido a mis interacciones con las mujeres. Para sorpresa mía, lo que yo hacía estaba completamente estructurado dentro de su sistema científico de seducción." |