faq: el rey de la seducción indirecta

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      faq: el rey de la seducción indirecta


NÚCLEO
(Colaborador con el proyecto Sex Code)

Núcleo es una de esas personas que han permanecido próximas al proyecto Sex Code prácticamente desde su nacimiento. Ha destacado por sus contribuciones acertadas y por los útiles consejos que ha dado a aquellas personas que han solicitado su ayuda en temas relacionados con el éxito con las mujeres.

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Actualmente, sin embargo, Núcleo es mucho más que un Natural. Ha estudiado la seducción a fondo y conoce a la perfección los principios, técnicas y enfoques propios de la familia Sex Code. De hecho, a diferencia de muchos otros Seductores Naturales, Núcleo ha ganado perfecta conciencia de la estructura y los principios en que se basa todo aquello que hace o dice cuando se trata de atraer a una mujer.

Además, Núcleo es también conocido y respetado por sus conocimientos sobre nutrición, forma física, baile y muchos otros temas de gran interés para quienes desean aumentar su capacidad para atraer al sexo opuesto.

Pero lo mejor -creemos- es que el propio Núcleo os revele algunos aspectos de su historia y de cómo llegó a conocernos:

Como muchos sabéis, hace tiempo que empezó a ganarse un nombre en la Comunidad de Seducción como Seductor Natural. Aunque no es de los miembros más activos en los foros,


UNA FELIZ PILA DE MATRIX
por Núcleo


Nací rodeado de faldas y con una ausencia imperceptible de la figura representativa masculina. Así pues me vi constantemente rodeado por círculos afines a mi vida (mujeres) entre los cuales me sentía como pez en el agua.
Obviamente aprendí su lenguaje, a comunicarme y a expresarme como ellas. Tanto fue así que ya en mi pubertad descubrí que muchas de las nuevas amigas que conocía, tras haberse aproximado ellas a mí debido a un interés motivado por mi expresión corporal, concluían interpretándome como homosexual y atractivo. Cosa que yo analizaba con ellas tras descubrirlo dándome cuenta de que la interpretación tenía fundamento. Obviamente no resultaba mala estrategia a corto plazo, pero a la larga tendía a un solamigueo que no me beneficiaría en todos lo casos.


Pronto, cuando mis hormonas empezaron a colocarme en mi sitio, empecé a darme cuenta del potencial que ello me había brindado y es ahí cuando empecé a sacarle partido, obviamente de forma inconsciente. Nunca necesité llamar la atención ni hacer nada extraordinario para que la chica que me hacía ‘tilín’ cayera rendida a mis brazos. Vivía en una realidad que no había analizado nunca y era feliz con ella.

Ciertamente no me podía quejar aunque también existían muchos prejuicios sociales que me habían bombardeado y adecuado mi conducta social, es decir, a pesar de mis habilidades, estaba fuertemente programado para ser un gran Frusco. Así sufrí desengaños y torturas diversas típicas del mundo real, pero inconcebibles en el mundo teórico que me habían programado.

Finalmente, mi última pareja, Laura, me abandonó…

Alcancé un tipo de depresión sentimental. Decidí que no quería saber nada de ninguna mujer en el aspecto de pareja ni sexual y me abandoné llegando a engordar veinticinco kilos y volviéndome un friqui de los ordenadores. Había encontrado una zona de confort bien lejana de mi perdición: las feminas.

En los cuatro años que duró mi abandono fui feliz como pila de Matrix. Todo era tranquilo, sin sobresaltos y, aunque mi apariencia dejaba mucho que desear no sólo por mi físico sino también por mi forma de vestir, estaba claro que mi juego era sólido y tuve que rechazar a varias mujeres en las que tiempo atrás habría sido un Frusco tras conquistarlas. No quería saber nada del tema y a perseverante nadie me gana.

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Durante todo este tiempo Núcleo fue, pues, algo para lo que apenas existe un nombre. A él, cuando habla de esta época, a menudo le gusta referirse a su periodo de "Frusnatural".

A fin de cuentas, Núcleo seguía encontrándose perdido con el sexo opuesto. Sí, era capaz de atraer a las mujeres, pero se sentía frustrado. Se hallaba lejos de mantener una relación armoniosa con ellas y lejos de ser la persona en la que en el fondo anhelaba convertirse.

Es decir, aunque intuía muchas verdades sobre las dinámicas sexuales, le faltaba una guía, algo que le permitiese encontrar definitivamente su camino y reafirmarlo en él.

Dejemos que él mismo nos lo explique:

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NUEVOS HORIZONTES,


por Núcleo



Trascurrido ese tiempo mis genes consiguieron ganar la batalla haciéndome ver reclamos sexuales en cualquier esquina y…

Es entonces cuando llegó a mis manos un manual que cambiaría mi forma de ver la realidad: Sex Code. La seducción definitiva. Pero esta historia se remonta años atrás…

Recuerdo una calurosa tarde de verano. Hará casi una década… Aquella calurosa tarde, Sergio, me propuso quedar en el parque de debajo de su casa. Llegué puntual y para variar él ya estaba allí. Pero esa vez no estaba solo. Hablaba con un amigo suyo el cual se dirigió a mí antes de que pudiese saludar. Era un chico extraño, inquieto. Con su mirada parecía andar buscando algo en mí. No hablaba rápido, tampoco se hacía pesado pero… Parecía tener mucho que contar. Recuerdo que me preguntó a cerca de un montón de cosas, entre ellas de mi vida sexual. Parecía muy interesado en mí. Pronto supe que era en el comportamiento humano.

Recuerdo que me disponía a responder a esta última cuando, cruzando por delante de mí, se acercó a un grupo de chicas que charlaban en el banco de enfrente. Me quedé sorprendido. Sergio me miró con cara de complicidad y dijo algo así como: - Es un poco rarito pero un tío guay.

Me quedé sorprendido y me limité a observarle. Estuvo un buen rato con ellas mientras Sergio parecía justificarle. Me dijo que eso era habitual en él. Que estaba explorando la mente femenina. Que quería encontrar respuestas para decodificar a la mujer.

Entre tanto, él, parecía haber tenido una buena repercusión en el grupo de chicas. Se reían con sus juegos. Incluso recuerdo que una de ellas se puso muy roja, como un tomate. Parecía haber perdido alguna apuesta y tuvo que darle un beso en la mejilla.

Al poco regresó. Yo estaba perplejo, rayado. Él, con toda naturalidad, sacó una libretita negra que parecía estar muy usada y se puso a anotar. Sergio aprovechó la cobertura para despedirse de él y nos fuimos a jugar al fútbol.

Sergio y yo éramos antiguos amigos del instituto y al pasar él a la facultad cogimos caminos diferentes. Así que en época de estudios a penas teníamos contacto. Esto, poco a poco, fue haciendo que nuestra amistad se dispersara en el tiempo.

Coincidimos alguna que otra ocasión en estos años, pero no fue hasta hace unos pocos meses cuando, tras otro encuentro casual, decidimos irnos a tomar algo. Él, independizado y con casa propia, me invitó. Había muchas cosas que recordar.

Estuvimos largas horas desempolvando el baúl de los recuerdos hasta que por fin surgió el recuerdo de aquella calurosa tarde. Tras esto, se levantó, cogió un manuscrito y me lo entregó. Sex Code. La seducción definitiva.

- ¿Y esto? - Le pregunté.

- Es el ensayo que ha escrito mi amigo, Mario.

La curiosidad era plena. Un libro sobre seducción femenina en mis manos como caído del cielo.

- ¡Bien!¡ ¿Qué son, quinientas páginas? Empezaba a tener ganas de ir al baño. Aprovecho este momento y me lo leo. Ahora vengo – Dije en tono irónico.

- ¡Jajajaja! No hombre, puedes llevártelo y echarle un ojo con calma. Eso sí, es confidencial, ¿ok?

Intercambiamos teléfonos y quedamos en llamarnos.

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Estuve un mes sumido en esa apasionante lectura. El ensayo me abrió los ojos sobre muchos principios que yo ya aplicaba como natural y me aportó otros muchos nuevos y desconocidos para mí.

No pude esperar a terminarlo. Estaba ansioso por conocer a aquel chico extraño e inquieto. Gracias a Sergio concerté una cita con él.

Ya no tenía nada que ver con aquel joven de mirada examinadora. Su porte, sus gestos, su forma de hablar habían madurado siendo un fiel reflejo de ese libro que había escrito.

Poco a poco fui integrándome en el proyecto Sex Code y abriendo un nuevo mundo frente a mis ojos…

Antes había leído cosas tales como el libro de Garrido, pero éstas me parecieron tan superfluas que no me habían aportado nada y lejos de eso me parecían un insulto para cualquier persona con dos dedos de frente, obviamente me equivocaba, había gente que tenía mucho más que aprender. Pero este manual, que en principio era un simple ensayo, me abrió los ojos y sirvió para que adoptase consciencia de esa realidad que tanto había intuido. A partir de ahí todo tomó una forma y una consistencia que hasta la fecha se desmoronaba entre la teoría divulgada y la práctica sufrida. Con esto la teoría se sustentaba firmemente y la práctica cuajaba, ahora sí, perfectamente.

Estaba ya preparado para hacer el cambio. Adoptar unas costumbres oportunas de alimentación y ejercicio hasta conseguir resultados sorprendentes. Y empezar a perfeccionar y ampliar mis aptitudes sociales.

Así, gracias a Mario Luna pude yo, al igual que mucha otra gente que supimos de él, encauzar el camino hacia el éxito y la felicidad plena. Por fin pude decidir que camino coger, aprender a recorrerlo y poder llegar a buen puerto.

¡Vislumbré el espíritu AVEN!

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Pues bien, ya conoces la historia de Núcleo. La pregunta es: ¿conoceremos algún día la tuya?

Hasta pronto y...

Que el espíritu Aven te acompañe.






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